![]() Artículos Su majestad la dieta mediterránea La dieta mediterránea es la mejor porque es sana y equilibrada. Y porque ayuda a vivir mejor y más tiempo. A más de 40 años de distancia del “descubrimiento” de los beneficios de la dieta mediterránea, diversos estudios vuelven a ratificar el papel de la alimentación – reina de la comida rica & sana. Una investigación llevada a cabo por la Universidad de Atenas sobre 75.000 personas de 9 países europeos, entre los cuales Italia, España y Grecia, ha evidenciado que las poblaciones del área mediterráneo está entre las más longuevas y entre aquellas que se enferman menos por tumores. Y ha confirmado que están más protegidas de las enfermedades cardiovasculares que las del norte, cuya alimentación es más rica en grasa, sales y productos refinados, y más pobre en fibra y carbohidratos complejos. El valor nutricional reconocido a nuestra alimentación tradicional es tal que hasta el Ministerio de la Salud estadounidense se pronuncia sin medios términos a favor de la dieta mediterránea, considerada uno de los fundamentos en la campaña antiobesidad lanzada por el mismo ministerio y por el alcalde de Nueva York, Michael Bloomberg. ¿Por qué la dieta mediterránea es tan positiva? Su característica ganadora es la distribución óptima de los diferentes nutrientes: el 55-60% de las calorías proviene de los carbohidratos (es decir cereales, pasta, pan), el 25-30% de grasas (como el aceite de oliva o la mantequilla) y el restante 10-15% de las proteínas (o sea de carnes, quesos, pescados, legumbres). Estas proporciones aseguran una nutrición equilibrada: los carbohidratos dan energía, mientras los demás alimentos integran las proteínas dadas por los cereales, equilibran la cantidad de grasas introducidas en la alimentación y dan una adecuada cantidad de fibra alimenticia. Además son eficaces para pervenir la hipercolesterolemia, sobre todo por el efecto de las proteínas vegetales dadas por las legumbres (como judías o garbanzos), y de los ácidos grasos insaturados del aceite de oliva, que reducen el colesterol LDL (el “malo”) y aumenta el HDL (el “bueno”). No sólo la pasta, la leche, el pescado, las legumbres hacen aumentar la tasa de serotonina sino también la hormona del buen humor. Y nos lleva a sonreir más a la vida. Volver |

